Biblioteca Popular José A. Guisasola

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La hadita Amalia se despertó temprano el día en que la primavera llegaba, con la sensación extraña de que algo raro pasaba. Miró por la ventana y vio que afuera caía una lluvia fina y el sol se había escondido atrás de unas nubes grises. Entonces abrió la puerta y miró el mundo. Había algo extraño desde la última vez.

Todo se veía diferente… muy diferente.

–¡Los colores desaparecieron! –gritó dando un salto que la terminó de despertar.

El invierno se había ido con sus colores y, por alguna misteriosa razón, la primavera no había llegado trayendo los suyos para árboles, frutos y flores. Así que el mundo estaba descolorido.

Todo estaba tan triste y apagado que Amalia ya iba a empezar a llorar cuando vio un arco iris que atravesaba el cielo, brillante de colores y de luz. La carita se le iluminó cuando se le ocurrió la idea más brillante que había tenido:

–En alguna parte, lejos, nace este arco iris, ese es el país donde nacen los colores. Ahí va la primavera a buscarlos y ahí yo voy a ir a buscarla a ella –dijo convencida.

Y así empezó Amalia su viaje en busca de la primavera. Como sus alitas no eran muy grandes, se agarró de la cola de una cigüeña. Atravesó ríos, campos, ciudades y bosques, y todo estaba gris.

Cansada, la cigüeña la dejó sobre una rosa gris y se quedó en el arroyo. La hadita Amalia vio que el arco iris había desaparecido entre nubes grises. Preocupada, se subió al lomo de una libélula que pasaba. Amalia le contó su plan al insecto que asintió y la miró de reojo con sus raros ojos, que ahora estaban grises, y con sus cuatro poderosas alas voló velozmente.

Cuando cruzaron las nubes recibieron un golpe de color. Allí estaba el arco iris brillando, la última esperanza de volver a colorear el mundo. Lo siguieron hasta su origen y encontraron a la primavera sentada sobre una pila de flores y ramas brotadas.

–¿Qué te pasa? –le dijo Amalia–. Te estamos esperando. El mundo está todo gris.


–No quiero ir –dijo ella–. Prefieren el gris y el negro que mis colores. Llenan todo de fábricas que largan humo gris y el color del petróleo es su favorito. Destruyen y transforman en cenizas grises prados, bosques, ciudades y hasta países. Creo que tal vez los hombres quieren un mundo gris y por eso no voy a volver a ir.

La hadita Amalia la miró con ternura y le dijo que cada vez que nace un niño hay una nueva esperanza para el mundo y si no está la primavera para mostrarles lo bello que puede ser, pensarán que el mundo siempre fue gris.

Así convenció a la primavera de volver y llenó el mundo de un esperanzador verde y de otros hermosos colores.

FIN


Facundo Falabella


PARA VOS Y PARA MI... CUENTOS Nº1
En esta publicación te ofrecemos cuentos ilustrados a todo color con variadas y diversas situaciones de lectura y escritura. Personajes de cuentos infantiles que atrapan a los chicos de todos los tiempos en mundos mágicos y lejanos. Incluye secuencias de actividades que abarcan la comprensión lectora y la producción escrita, con creciente grado de complejidad. En esta edición, viajaremos al mágico mundo de los ogros y las hadas. Investigaremos y conversaremos sobre las principales características de estos fantasiosos personajes y nos sumergiremos en las más atrapantes historias.

http://www.ediba.com/producto/588
Visto y leído en:
PARA VOS Y PARA MI...CUENTOS DE OGROS Y HADAS
https://www.academia.edu/43110088/PARA_VOS_Y_PARA_MI_CUENTOS_DE_OGROS_Y_HADAS
https://es.scribd.com/document/470926696/PARA-VOS-Y-PARA-MI-CUENTOS-DE-OGROS-Y-HADAS-pdf



CON UN CUENTO


CON UN CUENTO, LEO.
CON UN CUENTO, JUEGO.
CON UN CUENTO, CREZCO.
CON UN CUENTO, CREO.
CON UN CUENTO, PIENSO.
CON UN CUENTO, SIENTO.
CON UN CUENTO, IMAGINO.
CON UN CUENTO, ENTIENDO.
CON UN CUENTO, SUEÑO
CON UN CUENTO, DESCUBRO.
CON UN LIBRO, VIVO.


FACUNDO FALABELLA

Visto y leído en:
Cuentos de Brujas y Piratas - Maestra de primer ciclo. ©EDITORIAL EDIBA
https://www.ediba.com/arg/producto.asp?c=argPVPMCuentos&e=2


MI LÁPIZ MÁGICO


MI LÁPIZ MÁGICO SABE
LO QUE YO QUIERO ESCRIBIR.
SOLO PIENSO LAS PALABRAS,
NO LAS TENGO QUE DECIR.
SI LE MUESTRO UNA MANZANA
ÉL ME HACE UNA POESÍA,
SI LO ACERCO A LA GUITARRA
HACE UNA CANCIÓN POR DÍA.
TODO CON LO QUE YO SUEÑO
ME LO TRANSFORMA EN UN CUENTO.
MIL MUNDOS IMAGINARIOS
SALEN DE LO QUE YO PIENSO.
YO ME LO IMAGINO MÁGICO
AUNQUE ES UN LÁPIZ CUALQUIERA
QUE ME ACOMPAÑA A LA ESCUELA
DENTRO DE MI CARTUCHERA.


FACUNDO FALABELLA
Visto y leído en:
Todos Los Días Literatura - Maestra de Primer Ciclo - EDIBA
https://www.ediba.com/producto/1828
Plataforma SCRIBD - Cargado por Claudia González
https://es.scribd.com/document/482167931/Todos-Los-Dias-Literatura-primer-Ciclo


MI VEREDA DE OTOÑO


DECORADITA DE OTOÑO
MI VEREDA COLOR OCRE
TIENE MONTAÑAS DE HOJAS,
PUENTES, MARES Y UN ISLOTE.

ME GUSTA JUGAR CON ELLA
A SER UN GRAN BAILARÍN
QUE HACE RUIDO CON SUS PASOS,
CRAQUI CRAQUI CRAQUITÍN.

O CONVERTIRME EN PIRATA,
CON PARCHE Y UNA ALPARGATA,
Y MI COFRE DEL TESORO
LLENARLO DE HOJAS DE ORO.

PARECE QUE DON OTOÑO
CONSTRUYÓ, EN MI VEREDA,
UN PARQUE DE DIVERSIONES
HASTA LA PRIMAVERA.


FACUNDO FALABELLA

Visto y leído en:
Blog: Segundo grado. Escuela Fray Mamerto Esquiú - Monte Maíz - CBA. Coordinadora T.I.C: Lic Sonia Rodríguez
http://2grado2014.blogspot.com/2020/03/clase-5.html


Tres meses de siesta


Cama de nubes blancas y grises
para el Sol que duerme su siesta,
pájaros cantan canciones tristes,
el frío invierno cubre la Tierra.

Un barrilete fue tiritando
a despertar al Sol dormilón
que en su camita está roncando
porque el invierno lo adormeció.

“No se despierta”, dice la ardilla.
“No se despierta”, dice la liebre.
El barrilete trajo un mensaje:
“Voy a dormir durante tres meses”.


Facundo Falabella

Visto y leído en:
Instituto San Pedro Nolasco -Semana33- Prácticas del lenguaje - Semana del 16 al 20 de noviembre
https://www.colegionolasco.com.ar/actividades/3ro/Semana33/PracticasLeng3TMyTT.docx
ESCUELA N 137 PEDRO BENJAMIN SERRANO
https://campus.mec.gob.ar/mod/folder/view.php?id=175590


Jugando con la Tierra


Madre Tierra, sos todo mi mundo.
Juguemos a la ronda con el sol.
Dibujá mares de un azul profundo.
Pintame bosquecitos con crayón.

Preparé, de tierra fértil, un collage.
con animales de papel maché,
también guardé mi bici en un garage,
que hice con tallitos de clavel.

Estamos siempre juntos, Tierra amiga.
por eso yo te tengo que cuidar,
para que el juego que jugamos siga
y, siempre, tengamos un día más.


Facundo Falabella

Visto y leído en:
Material complementario Maestra de Segundo Ciclo n.° 172. Agosto 2013.
Sitio SlideShare. Cargado por Mary Inostroza (Sep. de 2013)
https://es.slideshare.net/maryqinostroza/dia-del-nio-26506331


MI REGALO EN TU DÍA


Pachamama, te regalo este juego
para que juegues con los niños este invierno
una ronda de sol y mares,
una mancha de bosque de arrayanes.

Pachamama, te regalo este dibujo
pintado con crayones de mil flores:
puse un cielo de un hermoso azul profundo
y un abrazo de todos los colores.

Pachamama, te regalo esta canción
melodiosa que suena a tierra fértil,
que rima con amor y armonía
y que canta lo hermosa que es la vida.

Pachamama, te regalo esta fiesta
con animalitos de papel maché
y un colage de países y de razas
que ya saben que te deben proteger.


Facundo Falabella

Visto y leído en:
Material complementario de la Revista Maestra de Primer Ciclo n.º 258 - Agosto 2020
Portal Scribd - Cargado por Andrea (Fecha: Sep 01, 2020)
https://es.scribd.com/document/474452449/argMPC-258-ac-pdf


Mi árbol


En el fondo de mi patio
me espera un gran compañero.
Yo lo cuido y él a cambio
es compinche de mis juegos.

Es un árbol muy viejito,
medio vivo, medio seco,
con hojas verdes de un lado
y un gran agujero en el centro.

Yo me trepo cada día
y entonces comienza el juego:
es mi barco en el océano
y mi máquina del tiempo.

Con mis amigos hicimos
una choza entre sus ramas
y jugamos a ser náufragos
en una isla encantada.

Cosmonautas, bandoleros,
buscadores de tesoros,
exploradores valientes
y cazadores de ogros.

El árbol es escenario
para mi imaginación.
Es mi consola de juegos
sin cables ni conexión.


Facundo Falabella

Visto y leído en:
Material complementario de la Revista Maestra de Primer Ciclo n.º 258 - Agosto 2020
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https://es.scribd.com/document/474452449/argMPC-258-ac-pdf


Facundo Falabella, nació en la localidad bonaerense de Coronel Suárez. Desde los 15 años se dedicó al teatro, que es su gran pasión. Viajar, actuar y escribir son sus actividades preferidas.




Cuento» La casa en el árbol


Los chicos del barrio querían tener una casa en un árbol, pero ninguno tenía uno en su patio.

–En mi casa hay mucha madera –dijo Cata.

–En la mía hay clavos y herramientas –dijo Leo.

–Mi papá tiene pintura –dijo Alan.

–Y en la placita hay muchos árboles –dijeron todos juntos.

Cada uno puso lo que tenía. Entre todos, eligieron el árbol más fuerte y con la ayuda de sus familias empezó la construcción. Todos colaboraron para llevar la madera y las herramientas. Alan dibujó el modelo de la casita en un papel. A Leo le encantaba martillar, así que se encargó de los clavos, y Cata pintó con pinceladas gruesas que rebalsaban pintura.

Trabajando todos juntos terminaron una hermosa casa arriba del árbol, con techo rojo, ventanas amarillas y una escalera de soga. Como todos ayudaron a hacerla, todos la usaban y, como era de todos, la cuidaban entre todos.

Y cooperando, cooperando, este cuento se va terminando.


FIN


Facundo Falabella



Cuento» El lustrador de estrellas


Existen muchísimas profesiones y oficios en el mundo. Unas conocidas y otras extrañas y raras. Está el carpintero que trabaja la madera de los árboles y hace muebles y puertas. El herrero. El médico que cura enfermedades y nos ayuda a estar sanos. El arquitecto que diseña puentes y grandes edificios y muchísimas más cosas.

Pero, de todas, la de Rogelio era la más rara. Él era lustrador de estrellas. Día tras día recorría el firmamento con su pequeño cohete buscando estrellas sucias, opacas o descoloridas y, cuando las hallaba, salía con su traje espacial y las limpiaba, las pulía y las enceraba para que quedaran brillantes y se pudieran ver desde la Tierra.


La época de más trabajo era cuando había lluvia de meteoritos que desparramaban polvillo de roca y viruta de metales por todos lados. Rogelio tenía que trabajar horas extra para limpiar ese desastre. Pero lo más difícil era limpiar estrellas fugaces para que la gente pueda verlas y pedir un deseo. Son viajeras que cruzan el cielo a toda velocidad y es muy difícil alcanzarlas. Por eso, Rogelio no podía distraerse: esperaba paciente y cuando veía una estrella fugaz la enlazaba con su cuerda estelar y rápido, antes de que se desatara y siguiera su viaje, la limpiaba del polvo espacial que había juntado en su camino y la dejaba brillante para que la disfrutaran en la Tierra.


Pero lo mejor era que Rogelio era muy feliz con su trabajo, porque le encantaba el espacio y porque sabía que le aportaba algo a los demás.


FIN


Facundo Falabella



Cuento» Hormigol


Las hormigas negras y las hormigas rojas decidieron divertirse durante la mañana jugando un partido de fútbol. Las rojas ganaron 3 a 1 y las negras se pusieron rojas de bronca, porque no les gustaba perder. Nadie supo a quién darle el trofeo.




Facundo Falabella


TODOS LOS DÍAS LEO Y ESCRIBO Nº 2 ©Ediba
https://www.ediba.com/producto/762
Descripción:
A través de entretenidas y originales actividades, los niños de segundo grado ejercitarán, mejorarán y fortalecerán su escritura y comprensión lectora. Encontrarán variedad de cuentos, poemas y textos informativos, para que los niños desarrollen sus capacidades de reconocer, entender, interpretar y relacionar lo que leen. Al momento de escribir y narrar, pretendemos que los niños utilicen toda su imaginación, creando sus propias historias y creciendo como escritores.
Se fomenta el debate y trabajo en equipo para aprender a escuchar diferentes puntos de vista y respetar lo que dicen u opinan sus compañeros.
Contiene 80 páginas a todo color.
https://edibalibros.com/libro/155

Visto y leído en:
Material Educativo - material para maestros - material didáctico - preescolar - primaria - secundaria.
https://www.materialeducativo.mx/2020/05/cuadernillo-de-comprension-lectora-leo-y-escribo-2-material-educativo-para-primaria.html
Plataforma SCRIBD (Cargado por Saida L. Aleuy Fecha Jun 16, 2020)
https://es.scribd.com/document/465894920/LEO-Y-ESCRIBO-2-pdf



Cuento» Dorinda, la princesa sin cuento


Dorinda era la típica princesa, vivía en un castillo, usaba hermosos vestidos y tenía todo lo que quería. Solamente algo le faltaba y era que nadie, hasta ahora, había escrito un cuento sobre ella. Eso era lo que más deseaba en el mundo. Soñaba con tener un cuento en donde ella fuera la protagonista.

Y Dorinda se esforzaba para eso. Les guiñaba los ojos a los dragones para ver si la raptaban, pero seguían de largo. Andaba siempre con zapatitos de cristal y, de vez en cuando, dejaba uno en la escalera. Se pinchaba los dedos con una aguja pero nunca se quedaba dormida y terminaba con curitas en los diez dedos. Un día, se dio un atracón de manzanas y, aunque ninguna estaba embrujada, comió tantas que tuvo que ir al médico.

En el reino se hizo famosa como la princesa sin cuento.

Sus padres, el rey y la reina, estaban preocupados porque su hija actuaba de formas muy raras. Una vez la encontraron besando todos los sapos del estanque. Otra vez, diciéndole a la alfombra del baño:

–Vuela, vuela, alfombrita.

Desde hacía mucho, no se quería cortar el pelo y se subía a la torre del castillo para ver si ya le llegaba hasta el suelo.

Cansada de esperar decidió escribirse ella misma su cuento. Como había leído tantos, escribió el mejor cuento de todos, con caballeros, dragones, castillos, ogros, magos, brujas, piratas, duendes, hadas, tesoros y ella, la princesa Dorinda, era la heroína.

Tan bien le quedó su cuento que, en el reino, empezaron a llamarla la princesa cuentacuentos.


FIN


Facundo Falabella



Cuento» El libro en la caja


Los días del invierno se hacían larguísimos para Mateo. El frío y la lluvia lo obligaban a quedarse dentro de su casa y los minutos se hacían horas, las horas, días y los días… Bueno… se aburría.


Su papá y su mamá jugaban con él, pintaban con témperas, organizaban carreras de autitos, miraban una película, pero, al final, se quedaban sin ideas. ¿Qué hacer?

–Ya sé, vayamos al garage y busquemos una caja de juguetes míos de cuando era chico –dijo el papá.

La idea le encantó a Mateo. El garage era el lugar más misterioso de la casa; tan lleno de cajas, valijas y algunos muebles viejos que el auto apenas entraba. Mientras el papá se ocupaba de sacar el auto, Mateo, paradito en la puerta, miraba atónito la pila de cajas, valijas, bolsitas, bolsas y bolsones, y pensaba, entusiasmado, en los tesoros escondidos que encontrarían.


Abrir las cajas fue toda una decepción: ropa de invierno en una, ropa de verano en otra, ropa vieja, papeles, más y más papeles, y los juguetes no aparecían. Ya estaba por darse por vencido cuando el papá le pasó una caja y se fue porque sonaba el teléfono. A Mateo le pareció demasiado liviana para tener algo interesante pero la abrió. Adentro había un libro. Un libro de tapas duras y letras doradas que decía “CUENTOS”.


Apenas abrió el libro, un pirata apareció navegando en un galeón rojo en busca de la isla del tesoro. Mateo lo cerró fascinado por la aventura de ese pirata y se imaginó navegando por el mar, descubriendo islas y tesoros. Lo abrió otra vez y salieron unos cosmonautas, que intentaban arreglar su nave para salir del planeta XY-12, y más adelante, una máquina del tiempo, unos exploradores que se metían en una caverna, una princesa guerrera, una hechicera y un unicornio. Con los ojos muy abiertos, Mateo recorría las páginas del viejo libro, imaginando que era un personaje en cada una de esas aventuras, y los minutos que antes se hacían lentos ahora volaban. Cuando cerró el libro, habían pasado casi dos horas.


El papá y la mamá fueron a buscar a Mateo y le contaron que habían buscado los juguetes en todos los placares y no estaban.

–Deben estar en lo de la nona Alita. No sé qué podemos hacer ahora –dijo el papá.

–Yo sí –dijo Mateo, levantándose de un salto–. Vayamos a la biblioteca.


FIN


Facundo Falabella


TODOS LOS DÍAS LEO Y ESCRIBO Nº 3 ©Ediba
https://www.ediba.com/producto/709
Descripción:
A través de entretenidos cuentos, poemas y relatos, los niños de tercer grado ejercitarán, mejorarán y fortalecerán su comprensión lectora.
Cada ejercicio está pensado para desarrollar sus capacidades de reconocer, entender, interpretar y relacionar lo que leen.
Se fomenta el debate y trabajo en equipo para aprender a escuchar diferentes puntos de vista y respetar lo que dicen u opinan sus compañeros.
A través de temáticas actuales los invitamos a reflexionar, idear respuestas y dar soluciones a problemáticas planteadas.
Al momento de escribir y narrar, pretendemos que utilicen toda su imaginación, creando sus propias historias y creciendo como escritores.
Contiene 80 páginas a todo color.
https://edibalibros.com/libro/156

Visto y leído en:
Material Educativo - material para maestros - material didáctico - preescolar - primaria - secundaria.
https://www.materialeducativo.mx/2020/05/cuadernillo-de-comprension-lectora-leo-y-escribo-3-material-educativo-para-primaria.html
Plataforma SCRIBD (Cargado por Silvina Sequeira Fecha May 20, 2020)
https://es.scribd.com/document/462280076/Leo-y-escribo-3






Corría el año 1624, las costas del Virreynato del Perú estaban asoladas por piratas atraídos por el oro americano. Piratas ingleses y holandeses robaban barcos mercantes y atacaban puertos y poblaciones costeras. Pero no eran los únicos que navegaban por allí.

−El barco fantasma nos encontró, ¡vengan! −gritó Francisco en la cubierta del León Negro.

Con apenas dieciséis años y sin permiso de sus padres se había unido a la tripulación del capitán Jacobo Clerk. No sabía mucho de navegación así que sus tareas consistían en limpiar la cubierta y revisar el estado de velas y aparejos.


El día llegaba a su fin y los marineros, comiendo, inundaban el aire de cantos, gritos y vozarrones. En medio de tanta algarabía ninguno escuchó su vocecita asustada y cuando volvió a mirar no había rastros del extraño barco.

Francisco tenía el estómago cerrado desde hacía tres días cuando bajaron en la isla San Lorenzo por agua dulce y provisiones.

Una anciana del caserío que desvalijaron les había gritado:

−¡El Barco Fantasma los va a encontrar! ¡Él nos devolverá lo que se roban!

No podía olvidar esas palabras. La idea de un barco fantasma lo aterraba y desde entonces no comía ni dormía. Para colmo, Many, el pirata más viejo del León Negro que lo quería como a un hijo, le había contado la historia, susurrando para que nadie más escuchara:

−El Barco Fantasma es real, lo vi cuando vine hace cuarenta años con el capitán Drake. Se llevó a cuatro de los nuestros, incluido el contramaestre. Eso es lo que hace el capitán Espectro; busca marineros de barcos piratas y los convierte en fantasmas para su tripulación.


La noche llegó con una oscuridad fuera de lo común, sin estrellas, y la luna, que en un momento brillaba, se cubrió de nubes. El mar estaba más silencioso que nunca y en pocos minutos una niebla intensa cubrió todo. Francisco sintió un frío raro que le congeló el aliento.

−No se ve nada, enciendan los faroles de popa y proa −gritó Jack, el timonel.

Con la luz, lo primero que vio lo asustó tanto que no pudo moverse. Un enorme galeón con velas rotas y lleno de agujeros navegaba junto al León Negro y lo golpeaba como si quisiera cambiarle el rumbo. Oyó a Jack pedir ayuda y después gritos que venían del timón, del vigía y los camarotes. Entre la niebla pudo distinguir sombras que recorrían el barco. Todo le parecía una pesadilla. El capitán Clarke ordenaba atar el timón y pelear.


Una mano fría lo agarró y lo arrastró dentro del bote salvavidas.

−El capitán Espectro está cazando de nuevo −dijo Many, que lo había escondido para salvarlo.

Rápidamente entre los dos soltaron el bote y remaron con todas sus fuerzas. Al tiempo que se alejaban, vieron que el Barco Fantasma dirigía el León Negro contra las rocas de la isla San Lorenzo. Irremediablemente ante los ojos aterrorizados de ambos marinos se estrellaba estallando en mil pedazos.

−Ese fue el fin del gran capitán Clerk −dijo Many.

Mientras remaban hacia el puerto de Callao, Francisco inmediatamente recordó las palabras de la anciana de la isla y un nuevo escalofrío recorrió su cuerpo:

−¡El Barco Fantasma los encontrará! ¡Él nos devolverá lo que se roban!

Cuenta la leyenda que el capitán Espectro aún sigue navegando los mares del Pacífico sur y que castiga a los piratas y contrabandistas que roban los poblados costeros.


FIN





Visto y leído en:
Mi Mochila Digital - 6 Área Prácticas del Lenguaje - Proyecto 6: El cuento fantástico - ©EDIBA S.R.L
http://mimochiladigital.com.ar/todos-juntos/pdf/6-Lenguaje/Pro6.pdf
RECURSOS PROYECTO 6
http://www.mimochiladigital.com.ar/areas-lenguaje/contenido.php?ix_t=2&ix_a=0

Cuento» Cuentos vivos, de Facundo Falabella. Ilustraciones de Mariano Martín. Ediba





Helena era coleccionista de libros antiguos, pero no de cualquier tipo. Le gustaban solo los libros de cuentos. Tenía 999 volúmenes en su biblioteca y buscaba uno para completar su colección: los mejores 1000 libros de cuentos del mundo. Ese último ejemplar debería ser único, el mejor, uno que le hiciera vivir las historias de una manera diferente.

Una tarde Helena recorría el sótano de una vieja librería en España cuando entre una pila de libros llenos de tierra algo llamó su atención. Le pareció que una luz brotaba de las páginas amarillas de un pequeño librito. Quitó los que estaban sobre él y lo tomó en sus manos. Parecía ser muy antiguo, el título escrito en letras rojas decía Cuentos vivos.

La contratapa decía “Este libro te permitirá vivir las historias de una manera diferente” y luego una advertencia: “Cualquiera puede entrar a este libro, solo los valientes podrán salir”. Era justo el que estaba buscando. Le preguntó al vendedor quién lo había escrito y el viejito puso cara de no saber, y se lo envolvió con una sonrisa.

Helena no podía esperar para leer ese extrañísimo librito, así que se sentó en un parque, desenvolvió el libro y lo abrió. La primera página decía “Caperucita Roja”. Eso la decepcionó. Ya había leído esa historia muchas veces; pero al dar vuelta la hoja descubrió que la historia empezaba diferente.

Era muy extraño. Solo había un renglón que decía: “Eres Caperucita Roja”.

Inmediatamente el parque se silenció. Ya no se escuchaban los ruidos de los autos que pasaban, ni música, ni voces. No veía gente caminando o bicis. Nadie. A su lado había una bolsita con comida. Supuso que alguien la había olvidado, pero cuando vio que en lugar de su campera tenía una capa roja con capucha comprendió todo: era Caperucita Roja.

Caminó para ver si encontraba a alguien y solo halló un cartel que le indicaba la dirección para ir a casa de la abuelita. Abrió otra vez el libro y leyó: “Debes llegar a casa de la abuelita y salvarla antes de que llegue el lobo”. En ese momento oyó un rugido y después otro más cerca. Helena entendió, debía vencer al lobo. Si no salvaba a la abuelita, nunca saldría del cuento. Corrió y corrió, pero el lobo venía detrás cada vez más cerca. Buscó en la bolsa y encontró carne picada para hacer albóndigas. Dejó un rastro de minialbóndigas hasta llegar el borde del barranco y, mientras el enorme lobo comía la última, Caperucita con un empujoncito lo hizo caer hasta el río y el lobo, arrastrado por el agua, terminó en el otro lado del bosque. Ya no molestaría a la abuela.

El libro se iluminó como en la librería y Helena lo abrió. Ahora decía “La bruja inventora”. Estuvo 15 días en ese cuento hasta que consiguió inventar una aspiradora voladora que reemplazaba a la clásica escoba de las brujas. La probó a la luz de la luna esquivando murciélagos y, como funcionó perfecto, el libro la llevó a otro cuento: “La princesa pirata”.

En su galeón Helena ahora recorría el mar. Pasaba el tiempo en su impresionante fortaleza, tenía un tesoro y era querida por todos. Como le gustaba tomar sol, disfrutaba de las hermosas playas. Aprendió a pelear con espada y a disparar el cañón. Tenía una vida de aventuras, la vida que siempre había soñado. Estaba tan feliz que un buen día tomó el libro y le dijo:

–No voy a seguir leyendo, me voy a quedar en este lugar a seguir siendo la princesa pirata.

El libro desapareció de sus manos y Helena no volvió a verlo. Tampoco nadie volvió a ver a Helena, que se quedó viviendo en la tierra de los cuentos. Eso sí, el viejito de la librería, mientras limpiaba el sótano, encontró el libro Cuentos vivos, que había vuelto con su escritor.



FIN





Visto y leído en:
Mi Mochila Digital - 5 Área Prácticas del Lenguaje - Proyecto 9: El cuento de terror - ©EDIBA S.R.L

http://mimochiladigital.com.ar/todos-juntos/pdf/5-Lenguaje/Pro9.pdf
RECURSOS PROYECTO 9
http://mimochiladigital.com.ar/areas-lenguaje/contenido.php?ix_t=1&ix_a=0




¿A quién no lo ha atacado el bichito del mal genio? Es algo tan común que casi nadie se pregunta por qué sucede. Uno de los casos más famosos es el del caballero Don Filemón de Almorrama. Se dice de él que era un hombre cortés y correcto, de temperamento agradable, sonriente y simpático.

Ser generoso y honesto eran sus cualidades sobresalientes.

Siempre que había un conflicto lo llamaban y él intervenía como buen caballero andante, con justicia, ayudando al débil, al pobre y al desesperado. Pero un buen día, de repente, cambió; se comenta que a causa del bichito del mal genio.

Los cronistas que narran esta historia están de acuerdo en algo: Don Filemón intentaba dormir cuando el bichito del mal genio lo atacó.

Los especialistas que lo han estudiado lo describen como un insecto, más grande que una mosca, pero más chico que una abeja. No están de acuerdo si tiene dos pares de alas como las libélulas o un solo par como las vaquitas de San Antonio. En lo que sí coinciden es en que entra por la nariz o las orejas y una vez allí suelta el veneno del mal genio.

Y ese día Don Filemón sintió un zumbido en la oreja, se sentó en la cama con el ceño fruncido y se levantó envenenado.

Ya en el desayuno causó estragos. Su cocinero y su mayordomo que esperaban ver el buen humor de siempre se llevaron la sorpresa de sus vidas.

Ese día no hubo saludos amables, solo gruñidos. Al servirle no dio las gracias como siempre, sino que bufó y dijo:

–El pan está rancio, el café tiene olor a pata de oso y el dulce parece pasta de gusanos.

Sus empleados quedaron boquiabiertos y, como ya no podían abrir más la boca, entonces se quedaron atónitos y turulatos cuando Don Filemón desparramó por el piso todo lo que había en la mesa, se paró de un salto, se calzó armas y armadura, y se fue diciendo palabrotas por lo bajo agitando su colorida lanza. Esto fue solo el principio; pateando la puerta salió al patio a los gritos y armó un revuelo bárbaro.

–Ensillen mi caballo, afilen mi espada, lustren mis botas, –dijo con mal humor.

Todos iban de acá para allá cumpliendo las órdenes de Don Filemón. Enseguida la noticia pasó de boca en boca y el mal humor del caballero fue conocido por todos, de manera que nadie quería cruzárselo. Si él iba para un lado, todos los demás iban para el otro; si estaba por llegar a un pueblo, hacían sonar las campanas de la iglesia y todo el mundo se metía en su casa trabando puertas y ventanas.

Pasaban los días y el mal genio no se le iba, por eso estaba más y más solo.

Por si fuera poco, gracias a su creciente mal humor, decidía equivocadamente cuando intervenía en un problema.

Ya no lo conseguía hacer con justicia, ayudando al débil, al pobre y al desesperado. La gente empezaba a hablar mal de él y él trataba mal a la gente, incluso a su caballo.

Fue justamente su fiel doncel que lo puso en su lugar.

Cansado del nuevo Don Filemón, se lo sacó de encima corcoveando y el caballero fue a dar de cara contra las piedras. Ese golpe fue el último que necesitó; con el sacudón, el bichito del mal genio se escapó por donde había entrado y se fue a buscar otro lugar donde quedarse.

Con la cabeza libre del malvado insecto, Don Filemón de Almorrama comprendió el mal que había hecho. Tanto se decepcionó de su propia conducta que guardó las armas bajo llave en un arcón y decidió dejar la caballería. Eso sí, recuperó su carácter habitual y la gente empezó a quererlo nuevamente y a respetarlo como antes.


FIN



Visto y leído en:
Mi Mochila Digital - 5 Área Prácticas del Lenguaje - Proyecto 6: La poesía - © EDIBA S.R.L
http://mimochiladigital.com.ar/todos-juntos/pdf/5-Lenguaje/Pro6.pdf
RECURSOS PROYECTO 6
http://mimochiladigital.com.ar/areas-lenguaje/contenido.php?ix_t=1&ix_a=0





No había ningún juguete que le gustara más a Jacinto que su muñeco de “Milo, superdetective”. Era un regalo de la tía Ernestina, que regalaba siempre cosas increíbles. Jacinto y Milo hacían un dúo estupendo para encontrar objetos perdidos y descubrir misterios, como dónde escondió mamá la caja de bombones o por qué la tía hacía tanto que no iba a verlos. Milo, como buen detective, siempre hacía la pregunta justa; además Jacinto le ponía una voz gruesa y eso intimidaba.

–¿Por qué la tía Ernestina hace rato que no viene? –interrogó a la mamá, que parecía saber algo.

–Se fue de vacaciones a México –respondió rápido, atemorizada por la presencia y la voz de Milo.

Una semana después la tía estaba en la puerta con varios regalitos, entre ellos unos muñequitos extraños que a Jacinto le produjeron una sensación inquietante. A Milo se le ocurrieron las preguntas exactas y juntos interrogaron a la tía.

–Son calaveras o calacas, adornos del Día de Muertos.

Jacinto se puso blanco del susto e imaginó que Milo, que era verde, se ponía verde claro.

–Son… zombies –pensaron los dos a la vez.

La noche llegó sin estrellas y los amigos, bajo las sábanas, hablaban de las calacas. Aunque la casa estaba a oscuras decidieron bajar hasta el comedor donde mamá había puesto los atemorizantes muñequitos. El crujido de la escalera de madera se sentía amplificado en la casa silenciosa.

Jacinto parecía asustado pero no había que despertar a mamá y papá por nada. Milo dirigía el operativo.

–Vamos, iluminamos los zombies que están en la mesa, los atrapamos y los llevamos al lavadero.

Jacinto tenía mariposas en la panza y el corazón al galope. Encendió la linterna y con un movimiento rápido iluminó la mesa, pero no había nada ahí.

–No están.

El superdetective, con un movimiento de su cabeza, le dijo que siguiera buscando. Jacinto buscó por todo el comedor, debajo de la mesa y detrás de los sillones.

–Adentro del mueble, pero cuidado, Jacinto, puede ser una trampa de los zombies.

Lentamente estiró la mano y abrió la puerta del mueble y la luz de la linterna les mostró algo que no se esperaban: la caja de bombones de chocolate estaba ahí.

–Quizás los zombies la dejaron de carnada y si te acercás van a tirarse sobre vos.

Pero el olor a chocolate pudo más… y poco después con la panza llena y la carita manchada continuó la búsqueda.

Se sabe que las casas por la noche suelen tener ruidos extraños y esa noche algo extraño se oyó. Pasitos subiendo rápido la escalera. Ambos se miraron sobresaltados y dijeron:

–Son los zombies. Van al cuarto de papá y mamá. Rápido, Jacinto, hay que defenderlos.

A toda velocidad, en un acto de heroísmo, los dos amigos subieron la escalera, abrieron la puerta de sus padres, prendieron la luz y de un salto se subieron a la cama. La mamá y el papá se despertaron con un grito:

–¿Qué pasa, Jacinto? ¿Por qué estás lleno de chocolate?

Un poco él, un poco Milo les contaron de la amenaza de los zombies sueltos por la casa.

–Pero no, Jacinto, la tía vio tu carita de susto y decidió llevárselas a su casa. Por eso las calacas no estaban en el comedor.

–Entonces todo fue una falsa alarma –dijo Milo.

–Sí, y ahora a dormir y dejar dormir a los demás –dijo la madre con severidad.

Pero aunque todo parecía seguro y el que había subido corriendo la escalera había sido Toti, el gato, esa noche Milo y Jacinto durmieron con papá y mamá.


FIN


Facundo Falabella
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Visto y leído en:
Me asomo a la lectura - Mi Mochila Digital – Grupo Ediba
Primer Ciclo – Serie Mi Lugar – Prácticas del Lenguaje - Cap. 3 “Cuentos de miedo para lectores valientes”.
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RECURSOS POR PROYECTO - Cap. 3
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Imágenes: ©EDIBA S.R.L
Artista: Mariano Martin, ilustrador argentino, Buenos Aires.
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“La lectura abre las puertas del mundo que te atreves a imaginar"

"Argentina crece leyendo"


Selección y curaduría: Analía Alvado

Proyecto asociado a «Garabatos»

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